A Oscar Natalio Bonavena lo ultimaron el 22 de mayo de 1976 en Reno, Nevada. La leyenda cuenta que a Víctor Emilio Galindez, después de su apoteótica pelea contra Richie Kates, para no amargarle la noche, Tito Lectoure no quiso comunicarle que ese día habían asesinado a su amigo Ringo en un burdel llamado Mustang Ranch. El homicida, un matón llamado Ross Brymer, ejecutó a Ringo, aparentemente por ordenes de Joe Confort, el mandamás del burdel, todo indicaría que Ringo había mantenido un romance con la esposa del pederasta, una mujer llamada Sally Confort, también propietaria del burdel. Al asesino le dieron una liviana condena por asesinato involuntario.
Así de miserable y oscura fue la muerte de uno de los mas grandes ídolos del deporte argentino, un extraordinario boxeador de peso completo que maravilló a la prensa norteamericana por haber enfurecido al gran Muhamed Ali en el pesaje de ambos, antes de la pelea, en la cual Ringo tuvo al mejor boxeador de todos los tiempos por el piso, pero que en el ultimo round cayó por KO.
Ringo llamaba a Ali, “Clay”, el nombre que el campeón cambió por su nueva denominación al convertirse al Islam. Puntualmente Ringo disparó la ira del campeón cuando le largó la frase que toda la prensa americana festejó con gran sorna: “¿Maricón, por que no hiciste el servicio militar?”, frase por cierto aplaudida por la derecha americana, ya que Ali quería dar el ejemplo desertando a la guerra de Vietnam, en una hilarante rebeldía contra el gobierno de entonces, razón por la cual se le había quitado su licencia para boxear. Así Ringo se metió al bolsillo a la prensa americana, que lo adoraba.
Ese boxeador que había simpatizado tanto a los yanquis, que odiaban a su campeón por bocón e insoportable, encontró la muerte de esa forma tan oscura años después de su gloriosa pelea ante Ali.
En esos hechos se basó el director Taylor Hackford para llevar a la pantalla la historia del tramo final de la vida de la leyenda argentina del boxeo Ringo Bonavena, para ello convocó a su esposa, la soberbia actriz Helen Mirren, merecida ganadora del Oscar por “The Queen” y al versátil y talentoso Joe Pesci para el personaje de Joe Confort, por esas cosas de Hollywood los personajes tienen otros nombres: Charlie y Grace Bontempo.
Para la piel de Ringo convocaron al español Sergio Peris-Mencheta como Armando Bruza (Ringo Bonavena). El teem de prostitutas del burdel merece un capitulo aparte en lo visual, es una verdadera delicia de la mejor piel que se ve en Hollywood: desde la bella morena Niki J. Crawford, pasando por la sensual Gina Gershon (The insider, Face off), con delicias como Melora Walters o Emily Rios.
La película se estrenó en EE. UU. y al parecer las primeras criticas no fueron muy alentadoras, a pesar de que los dos protagonistas principales son dos consagrados actores de primerísima línea.
El guionista Marc Jacobson se alejó demasiado de la historia real y terminó “cocinando” a Ringo en una sartén donde hay de toda clase de golpes lacerantes para que la historia se eleve como melodramón, pero al parecer se le fue la mano con la pimienta y el “Ringo a la gallega” salió un poco pasado de picante.
El Joe Confort (Charly Bontempo) de Joe Pesci es una caricatura setentosa (con pelucón incluido) del pederasta celoso que sabe que la cosa con su esposa no anda bien, para mejor el personaje de Pesci gravita entre el bravucón que moldeó para “Buenos muchacho”, pero no llega ni por asomo a ese gangster de altísimo vuelo. Al personaje de Helen Mirren ya la desahuciaron con un cáncer terminal en la primera escena y el “Ringo a la gallega” tiene una plancha de acero en la “sesera”, obvias razones para no volver a pisar un ring.
El director trata de defenderse con anclajes y recursos “Tarantinescos” tales como que Charly Bontempo, le diga en una escena a su esposa: “¿Quién te crees, la reina de Inglaterra? por clara alusión a su Oscar por The Queen.
El “Ringo” Armando Burza (tal el parodico nombre que le encajaron al personaje del boxeador en desgracia) se hace el oso con semejante staff de prostitutas bellas, las cuales se pasean a su entera disposición y están mas buenas que un fin de semana largo mirando History Chanel, sin embargo se queda con la madama, que está vieja y tiene los días contados.
En medio de todo esto anda sobrevolando la leyenda de un Ringo Bonavena que no se merecía ni por asomo una película tan exacerbada y parodiada sacrosantamente.







