sábado, 27 de febrero de 2010

SE OLVIDARON DEL VOMITIVO


SE ESTRENÓ INVICTUS, EL ULTIMO FILM DE CLINT EASTWOOD

Típica película sensiblera, donde los americanos (que ni aparecen) se la pasan dignificando a los negros del África, después de que se la pasaron la vida castigándolos y azotándolos contra el primer árbol que encontraban, hoy tenemos que asistir a esta parodia de las buenas costumbres, donde se dignifica hasta los tuétanos la convivencia entre negros y blancos, como si siglos de esclavitud no hubieran sido mas que un rasguño en el tiempo.Nelson Mandela acaba de salir de la cárcel después de 20 años de enclaustre en una celda de dos por dos, donde templó su espíritu a fuerza de poemas, los cuales volarán como un pájaro de la libertad, conforme pasen los sucesos de un relato por demás Hollywodenense.Sudáfrica tiene que ganar la copa del mundo de 1995 como de lugar, por supuesto que en ese año ganarle a los All Black era mas difícil que matar una ballena a “chancletazos”, pero a los sudafricanos lo iban a estar mirando un billón de televidentes, por lo que Morgan Freeman en la piel de un Nelson Mandela encomiable en sus tareas, se aboca al trabajo de llevar al equipo de su país, no sólo a jugar el mundial, sino a ganarlo.


Su trabajo de motivación es el grueso de un guión que no pasa de mostrar negros y blancos tratando de convivir en el nuevo país que Mandela propone a sus ciudadanos. El desafío de Clint Eastwood es mostrar como del odio del Apartheid, se pasa a la pasión y el patriotismo por un factor común, el Rugby, y ese equipo que al principio no pega una y de pronto está en la final del campeonato mundial jugando mano a mano con los All Black (con Jonah Lomu incluido).Matthew Paige Damon, mas conocido como Matt Damon, (otro abonado a las mujeres argentinas) le dieron una nominación al Oscar 2009, por hacer pesas y jugar al Rugby, no tan notable como los speech de Freeman, pero al menos algunos gestos hace.Finalmente las emociones suben hasta las lagrimas, Eastwood tiene talento para movilizar a cualquiera detrás de las cámaras, con escenas muy ingeniosas, las cuales están tan bien logradas que levantan a la platea y hasta evocan las ganas de gritar por esa copa del mundo. Un negrito de la calle se acerca a un patrullero a escuchar el partido y uno de los policías (facho hasta las muelas) lo corre como si fuera un perro leproso, conforme se llevan a cabo las escenas del partido, el director flashea con esa escena, acercando al negrito secuencia, tras secuencia, hasta que el chiquito está sentado en el capot del auto de la policía y los agentes de la ley están tan compenetrados con la trasmisión del partido, que ni se inmutan por su presencia. Cuando el partido termina, el capitán del equipo (Matt Damon) mira al cielo y la cámara de Eastwood regresa a la escena del negrito y los policías, allí los uniformados ya no son tales, están tan sacados que uno de ellos levantan al niño en brazos, como si se tratara de su hijo, y el festejo en cámara lenta afloja una lagrima al mas pintado.
Estas son las herramientas con las que Clint Eastwood posiciona casi todos los años una película en la terna de las mejores del año. Por supuesto que se olvido de un detalle que le desmoronaría todo el edificio semiótico de emociones: el vomitivo que le dieron a Lomu y a sus compañeros y que los tuvo enfermos toda la noche anterior, fue el catalizador para que los Springbox se llevaran la copa del mundo.Obviamente que a Diego y Bilardo jamás le reclamaron tal tropelía en Italia 90, menos le quitarían la emoción de la victoria a un pueblo tan sufrido, y menos a una película de Clint Eastwood.

LLEGÓ AL DVD LA PEOR PELÍCULA DE CLOONEY


"UP IN THE AIR"

Si los americanos nos acostumbraron a mostrarnos su forma capitalista de vida, esta vez se superaron en todos los frentes, y si necesitan vender desesperadamente a un galancete que se la pasa haciendo de bombón desde el minuto uno hasta los créditos, imaginar el coctel puede parecerse a las peores, casi dos horas, que el espectador pase en mucho tiempo.En el cine de los 80 los directores como Spielberg o Gillian mostraban fabulas fantásticas agiornadas con todo un alo de capitalismo alrededor, que casi pasaba inadvertido en medio de semejantes cuentos de ficción, los cuales fueron esos films, pero lo que aquí muestra Jason Reitman (el director de este bodrio de campeonato), es tan empalagoso que a la hora y pico de película, uno siente deseos de parar esa tortura cinematográfica.Ryan Bingham (George Cloney) es el encargado de despedir gente a troche y moche por todo el planeta, por esta razón se la pasa con su traste en el asiento de un avión todo el tiempo, tanto que esta a punto de alcanzar una marca de 10 mil millas (o 10 millones de Km. o ni siquiera importa cuanto) esa marca lo convertirá en un miembro honorífico de un club de yuppies, millonarios y otros sujetos de similar talante.


En menos de cinco minutos seduce a la mujer perfecta (Vera Farmiga) en un Hotel y se la lleva a la cama antes que un mensaje de texto llegue de un lado al otro del globo. Entre eso aparece una nena de “veinticortos” años (Anna Kendrick) en la empresa donde trabaja el personaje de Clooney con un novedoso y cruel método de despidos, a los infelices que son echados esta vez les cortan la cabeza por webcam, una delicia del capitalismo salvaje y frío. Esto amenaza la vida de placer del protagonista, de volar en aviones de “AA” y seducir mujercitas bellas en los hoteles, y por supuesto de alcanzar la marca de las millas que le darán el pasaporte a ese selecto club.
Los clishes no paran, Cloney no cesa de hacerse el bombón y el reloj del DVD sigue corriendo. Noches de fiestas en yates, besitos pegajosos entre los protagonistas y todo se vuelve un fiasco mas de estos que solo son escenarios descriptivos de una sociedad que basa su vida en mensajitos de textos amorosos, congresos remanidos en lujosos hoteles y mas de los mismo.
De pronto la película quiere dar un giro cuando el protagonista quiere volverse un hombre de familia, por que hasta aquí Clooney se la pasó haciendo de si mismo, el eterno picaflor y galán maduro, de pronto el personaje de la seductora Vera Farmiga resultó ser una mujer de familia con doble vida y Clooney intenta poner carita de tierno cuando se entera de semejante noticia en la puerta de su casa, para mejor salva el matrimonio de su hermana y el final es mas de lo mismo, regresa a su rutina y su vida pauperizante, en la cual le arruinó la existencia a otros infelices que pululan en ese brutal y despiadado universo que estos americanos quieren vendernos.
La nena que despedía gente, con él, renuncia mediante msn, por que una de las docenas de despedidas, una pobre mujer negra, cumple su promesa suicida y la nena termina en el cubil de donde se graduó como “la mejor de su clase”.Una delicia al final, por que el señor Ryan Bingham logra su record de millas y ¿quien creen que aparece a felicitarlo con su gran bigote texano? el mismo piloto del avión, que es un cowboy al cual solo le falta el sombrero y la sarza parrilla (el mismo sonso del final de El gran Levowsky). Esta porquería de casi dos horas competirá por el Oscar a la mejor película del año con varias nominaciones, increíble que sigamos consumiendo basura de este talante y nadie se queje.