
SE ESTRENÓ INVICTUS, EL ULTIMO FILM DE CLINT EASTWOOD
Típica película sensiblera, donde los americanos (que ni aparecen) se la pasan dignificando a los negros del África, después de que se la pasaron la vida castigándolos y azotándolos contra el primer árbol que encontraban, hoy tenemos que asistir a esta parodia de las buenas costumbres, donde se dignifica hasta los tuétanos la convivencia entre negros y blancos, como si siglos de esclavitud no hubieran sido mas que un rasguño en el tiempo.Nelson Mandela acaba de salir de la cárcel después de 20 años de enclaustre en una celda de dos por dos, donde templó su espíritu a fuerza de poemas, los cuales volarán como un pájaro de la libertad, conforme pasen los sucesos de un relato por demás Hollywodenense.Sudáfrica tiene que ganar la copa del mundo de 1995 como de lugar, por supuesto que en ese año ganarle a los All Black era mas difícil que matar una ballena a “chancletazos”, pero a los sudafricanos lo iban a estar mirando un billón de televidentes, por lo que Morgan Freeman en la piel de un Nelson Mandela encomiable en sus tareas, se aboca al trabajo de llevar al equipo de su país, no sólo a jugar el mundial, sino a ganarlo.
Su trabajo de motivación es el grueso de un guión que no pasa de mostrar negros y blancos tratando de convivir en el nuevo país que Mandela propone a sus ciudadanos. El desafío de Clint Eastwood es mostrar como del odio del Apartheid, se pasa a la pasión y el patriotismo por un factor común, el Rugby, y ese equipo que al principio no pega una y de pronto está en la final del campeonato mundial jugando mano a mano con los All Black (con Jonah Lomu incluido).Matthew Paige Damon, mas conocido como Matt Damon, (otro abonado a las mujeres argentinas) le dieron una nominación al Oscar 2009, por hacer pesas y jugar al Rugby, no tan notable como los speech de Freeman, pero al menos algunos gestos hace.Finalmente las emociones suben hasta las lagrimas, Eastwood tiene talento para movilizar a cualquiera detrás de las cámaras, con escenas muy ingeniosas, las cuales están tan bien logradas que levantan a la platea y hasta evocan las ganas de gritar por esa copa del mundo. Un negrito de la calle se acerca a un patrullero a escuchar el partido y uno de los policías (facho hasta las muelas) lo corre como si fuera un perro leproso, conforme se llevan a cabo las escenas del partido, el director flashea con esa escena, acercando al negrito secuencia, tras secuencia, hasta que el chiquito está sentado en el capot del auto de la policía y los agentes de la ley están tan compenetrados con la trasmisión del partido, que ni se inmutan por su presencia. Cuando el partido termina, el capitán del equipo (Matt Damon) mira al cielo y la cámara de Eastwood regresa a la escena del negrito y los policías, allí los uniformados ya no son tales, están tan sacados que uno de ellos levantan al niño en brazos, como si se tratara de su hijo, y el festejo en cámara lenta afloja una lagrima al mas pintado.
Estas son las herramientas con las que Clint Eastwood posiciona casi todos los años una película en la terna de las mejores del año. Por supuesto que se olvido de un detalle que le desmoronaría todo el edificio semiótico de emociones: el vomitivo que le dieron a Lomu y a sus compañeros y que los tuvo enfermos toda la noche anterior, fue el catalizador para que los Springbox se llevaran la copa del mundo.Obviamente que a Diego y Bilardo jamás le reclamaron tal tropelía en Italia 90, menos le quitarían la emoción de la victoria a un pueblo tan sufrido, y menos a una película de Clint Eastwood.
Estas son las herramientas con las que Clint Eastwood posiciona casi todos los años una película en la terna de las mejores del año. Por supuesto que se olvido de un detalle que le desmoronaría todo el edificio semiótico de emociones: el vomitivo que le dieron a Lomu y a sus compañeros y que los tuvo enfermos toda la noche anterior, fue el catalizador para que los Springbox se llevaran la copa del mundo.Obviamente que a Diego y Bilardo jamás le reclamaron tal tropelía en Italia 90, menos le quitarían la emoción de la victoria a un pueblo tan sufrido, y menos a una película de Clint Eastwood.
