domingo, 7 de marzo de 2010

PROPAGANDA IMPERIALISTA Y ADEMÁS CULPOSA


Típico dramón bélico con retóricas culposas a las que ya nos tienen acostumbrados los gringos del país del norte, con una dosis alta de recursos digitales y un estruendoso sonido digitalizado, de forma tal que nos entre por todos los sentidos, de que la guerra pega y duele, que es una droga, como dicen las líneas de entrada en el comienzo del film. Esta porquería cinematográfica que Kathryn Bigelow estuvo presentando el año pasado en el Festival de cine de Mar del Plata, y que hoy compite por el Oscar a mejor película y ocho nominaciones mas, si aunque usted no lo crea, esta basura propagandística imperialista recibió de toda clase de premios (WGA, PGA y todas las siglas que representen a un sindicato de cinematografía inglesa o americana) y nominaciones para el festival que se celebre donde quiera que toque la propaganda americana, por que no hay mas que decir de esta publicidad bélica culposa que muestra esta producción yanqui, la cual quiere justificar la barbarica invasión a Irak, con dramitas psicológicos como este.

Un grupo de soldados que se dedican a desarmar bombas llegan a Irak a mostrar todas sus habilidades, por supuesto en la primera escena uno de ellos muere como todo un héroe, ya que el carrito del robot desactivador de bombas pierde una rueda y el gringo de turno va con todas sus bolas de héroe americano a anular el temido artefacto, que es activada por un cruel irakí con su celular desde su cubil, el tipo sale corriendo y la Bigelow se despacha con una cámara lenta que completa una secuencia que le habrá costado mas cara que el juicio de divorcio que tuvo con James Cameron.
Pasada esa atractiva escena, donde la maldad irakí está latente en los ojos que rodean una ciudad en ruinas, la película cae en una meseta de aburrimiento de una hora, durante la cual llega un soldado (el nuevo, le dicen) a mostrar toda su valentía y genialidad para desmantelar bombas. El tipo es un gringo con mas bolas que todo el ejercito de Williams Wallace, un macho americano que detiene iraquíes que vienen a hacerse los loquitos solo con una pistola 9 mm. Lleva desarmando, con la que desactiva en el automóvil incendiado, unas 837 bombas, se hace el genio-loco quitándose el traje protector y la juega de tierno con un nenito que vende DVDs truchos en medio del caos post guerrilla.
Esta especie de héroe yanqui, de proezas incalculables, quiebra la cadena de mando a cada rato, cosa que hace enfurecer a su superior, quien lo golpea después de cada acción bélica y el tipo sigue fumando su Marboloro como el cowboy macho que es.
La estética de subidos tonos oscuros, saturados planos y cámara en mano para subir el realismo, cansan la vista a la hora y pico de película y todo se vuelve insoportablemente lento y aburrido.
La película no tiene suspenso de ninguna naturaleza, por que el espectador espera desde el minuto cero que estos soldaditos invasores vuelen por los aires y al menos partirse de la risa en la butaca del cine o en el sillón mas cómodo de casa, por que a esta altura y a siete años de una invasión cruenta, mas las mentiras de los yanquis, nadie puede sentir empatía por estos asesinos.
Una charada mas de Hollywood donde la que la propaganda imperialista esta mas presente que nunca, y pensar que decían que la propaganda nazi era de vanguardia.


No hay comentarios:

Publicar un comentario